Corteza orbitofrontal
La corteza orbitofrontal procesa información inductivamente, es decir, a través del conocimiento que se forma en la actividad física del cuerpo
con rutinas generadas en la cotidianidad y con base en la repetición continua, genera
abstracciones que permiten conceptualizar esa repetición, para dar la oportunidad de
aplicar esa abstracción, en casos semejantes (Peñuelas, 2018: 172). La corteza orbitofrontal almacena el conocimiento que se produce cuando se aprende en un caso particular, para generar una abstracción. Por ejemplo, si observamos un árbol verde, se puede inducir que todos los árboles son verdes; si comemos una manzana y está echada a perder y sabe mal, se induce que todas las manzanas estarán echadas a perder y sabrán mal.
La corteza orbitofrontal se encuentra en la parte superior de los ojos, en donde se encuentran las cejas; se llama orbito-frontal, porque se encuentra cerca de las órbitas de los ojos, al frente del rostro.
Referencias:
La corteza orbitofrontal se encuentra en la parte superior de los ojos, en donde se encuentran las cejas; se llama orbito-frontal, porque se encuentra cerca de las órbitas de los ojos, al frente del rostro.
Referencias:
Peñuelas Carrillo, Luis Enrique (2018). "El registro coloquial para el aprendizaje mediante emociones" en Tovar-Gálvez, J.C. (Coord.). (2018). Trends and challenges in Higher Education in Latin
America. Eindhoven, NL: Adaya Press.

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